Archivo - Niño con chupete - LJUBAPHOTO/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 8 Abr. (EUROPA PRESS) -
La odontopediatra del equipo de Ruber Internacional Centro Médico Habana, Alejandra Hernández, ha recomendado iniciar la retirada del chupete alrededor del primer año de vida y evitar prolongarla más allá de los 2 o 3 años
"Cuanto antes se retire, más fácil será y menores serán las alteraciones en el maxilar", ha explicado Hernández, quien ha aconsejado llevar a los niños al dentista desde edades tempranas, para garantizar una correcta salud bucodental durante toda la vida. Sin embargo, ha advertido de que sigue siendo una de las visitas médicas que más se retrasan en la infancia.
"La primera visita al odontopediatra se recomienda alrededor del primer año de vida, cuando ya han erupcionado los dientes de leche y, en muchos casos, los primeros molares temporales", ha concretado la experta, que ha apuntado que en esta consulta inicial no solo se revisan los dientes. "Valoramos la mordida, si el niño mastica por ambos lados y el número y estado de los dientes temporales. Pero, sobre todo, es una visita fundamental para educar a los padres en higiene oral, elección del cepillo y la pasta adecuada, hábitos dietéticos saludables y eliminación de hábitos nocivos", ha señalado.
Al hilo, ha indicado que uno de los errores más frecuentes es pensar que los dientes de leche no requieren cuidados específicos porque acabarán siendo sustituidos. "Los dientes temporales son esenciales para el correcto desarrollo del maxilar, del cráneo y de la mordida", ha aclarado.
Una alteración en la mordida durante la infancia puede condicionar asimetrías en el crecimiento facial. Además, "para funciones tan básicas como masticar, comer o hablar, es imprescindible contar con dientes sanos, fuertes y bien posicionados", ha puntualizado.
Los primeros dientes de leche suelen aparecer alrededor de los 6 o 7 meses, comenzando por los incisivos inferiores. A lo largo de los dos primeros años erupcionan progresivamente incisivos, molares y caninos hasta completar la dentición temporal. "El recambio a dientes permanentes comienza alrededor de los 6 años, en dos grandes etapas: entre los 6 y 8 años y, posteriormente, entre los 10 y 12", ha apuntado.
Durante este periodo, la especialista ha asegurado que las revisiones periódicas permiten detectar alteraciones a tiempo. Según Hernández, entre las patologías más habituales destacan la caries de aparición temprana, los traumatismos dentales y hábitos como la succión del dedo o el uso prolongado del chupete, que pueden provocar deformidades en el maxilar si no se corrigen a tiempo. "La higiene oral debe empezar desde la erupción del primer diente", recuerda Hernández.
En los primeros años se recomienda un cepillo manual infantil, con tamaño y cerdas adaptadas, para facilitar el aprendizaje de la técnica. La especialista ha destacado que, a partir de los 6-8 años, se puede introducir el cepillo eléctrico infantil, siempre con un cepillado supervisado al menos hasta los 8 años. En cuanto a la pasta dental, Hernández subraya las cantidades recomendadas: una cantidad equivalente a un grano de arroz desde la erupción del primer diente, una lenteja a partir de los 3 años y un guisante desde los 6 años.
LA IMPORTANCIA DE LA ALIMENTACIÓN
"Debemos evitar el abuso de alimentos blandos y pegajosos, que se adhieren con facilidad a los dientes", explica la odontopediatra. Masticar frutas y verduras fibrosas en trozos grandes ayuda al desarrollo de la mandíbula y a la limpieza natural de los dientes. "El consumo de azúcar debe evitarse antes de los 2 años y controlarse siempre. Si hay un consumo elevado puntual, el cepillado debe realizarse lo antes posible".
"El flúor y los selladores dentales son dos de los grandes aliados en la prevención de la caries infantil", afirma Hernández. Según explica la especialista, el flúor aplicado en clínica cuenta con una formulación específica que le permite permanecer más tiempo en la superficie dental y actuar a mayor concentración que el presente en los dentífricos, favoreciendo así la remineralización del esmalte y fortaleciendo los dientes frente a la caries.
A esta medida se suman los selladores de fosas y fisuras, especialmente indicados en los primeros molares permanentes, que suelen erupcionar alrededor de los 6 años. "Estos dientes desempeñan un papel importante en la masticación y, al presentar surcos profundos, son más vulnerables a la acumulación de placa", señala la doctora. "Los selladores crean una superficie lisa que facilita la higiene diaria y reduce de forma significativa el riesgo de caries en una etapa en la que los niños todavía no tienen una destreza completa en el cepillado", ha añadido.