Publicado 17/05/2026 20:03

Amnistía alerta de que las ejecuciones aumentaron un 78% el año pasado hasta su cifra más alta desde 1981

Archivo - April 10, 2026, Clearwater, Florida, USA: Shelby Nealy arrives for his sentencing hearing before Florida 6th Circuit Court Judge Joseph Bulone at the Pinellas County Justice Center on Friday, April 10, 2026, in Clearwater after a jury voted 11-1
Archivo - April 10, 2026, Clearwater, Florida, USA: Shelby Nealy arrives for his sentencing hearing before Florida 6th Circuit Court Judge Joseph Bulone at the Pinellas County Justice Center on Friday, April 10, 2026, in Clearwater after a jury voted 11-1 - Europa Press/Contacto/Douglas R. Clifford

MADRID 18 May. (EUROPA PRESS) -

Amnistía Internacional ha denunciado este lunes el incremento de las ejecuciones a nivel global durante 2025, cuando más de 2.700 personas murieron por la aplicación de la pena de muerte, en lo que representa la cifra más alta desde 1981 y un aumento del 78%.

En total, al menos 2.707 personas fueron ejecutadas en 2025 en 17 países esto supone un importante aumento con respecto a 2024, cuando se registraron al menos 1.518, según el informe "Condenas a muerte y ejecuciones 2025" de Amnistía Internacional.

La organización achaca esta tendencia a que las autoridades de Irán aplicaron la pena de muerte contra al menos a 2.159 personas, más del doble que en 2024, mientras que países como Arabia Saudí, con al menos 356, aumentaron las ejecuciones, y Kuwait, 17, triplicó, mientras que Egipto, con 23, duplicó el número de personas ajusticiadas.

En el caso de Estados Unidos, aumentaron de 25 a 47 las personas ejecutadas y Singapur pasó de nueve a 17. De todos modos, Amnistía recuerda que este informe se trata solo de una estimación ya que siguieron llevándose a cabo ejecuciones en China, país que no ofrece datos y que con miles de penas de muerte se considera el país con más ejecuciones en el mundo.

"Este alarmante aumento del uso de la pena de muerte se debe a un grupo reducido y aislado de Estados dispuestos a llevar a cabo ejecuciones a toda costa, pese a la tendencia global continuada hacia la abolición. Desde China, Irán o Corea del Norte, pasando por Arabia Saudí y Yemen, hasta Kuwait, Singapur y Estados Unidos", ha señalado Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, que apunta a que el recrudecimiento de visiones punitivas de la "guerra contra las drogas" ha favorecido el uso de la pena de muerte.

"Esta vergonzosa minoría está utilizando la pena de muerte como arma para infundir temor, sofocar la disidencia y mostrar la fuerza que las instituciones estatales tienen sobre personas desfavorecidas y comunidades marginadas", ha señalado, incidiendo en que casi la mitad de los ajusticiamientos fueron por delitos relacionados con las drogas.

Sobre los esfuerzos para abolir la pena de muerte, Amnistía lamenta que cuatro países reanudaron las ejecuciones el año pasado, como son los casos de Japón, Emiratos Árabes Unidos, Sudán del Sur y Taiwán. En total, 17 países emplearon la pena capital como castigo penal.

"En el resto del mundo se hicieron progresos que demostraron que la esperanza es más fuerte que el miedo", sostiene la ONG, que apunta que no se tiene constancia de ejecuciones ni de condenas a muerte en Europa y Asia Central.

Solo Estados Unidos llevó a cabo ejecuciones en el continente americano; casi la mitad de ellas tuvieron lugar en el estado de Florida, mientras que en África subsahariana las ejecuciones se limitaron a Somalia y Sudán del Sur.

Afganistán fue el único país de Asia meridional que ejecutó a personas, mientras que Singapur y Vietnam fueron los únicos países de los que se tiene registros de que usaran la pena de muerte en el sureste asiático. Tonga es el único país de Oceanía que mantenía la pena de muerte en la ley.

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