Publicado 29/07/2026 13:42

El entrenamiento de fuerza en mujeres posmenopáusicas genera señales biológicas tempranas más intensas en el hueso

Archivo - Mujer haciendo ejercicio de pesas.
Archivo - Mujer haciendo ejercicio de pesas. - PAPERKITES/ISTOCK - Archivo

MADRID 29 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un equipo internacional de científicos, con participación de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), ha revelado que el entrenamiento de fuerza en mujeres posmenopáusicas genera señales biológicas tempranas más intensas en el hueso, en comparación con el entrenamiento de resistencia.

El estudio, publicado en 'Bone', ha contado con investigadores de la Universidad de Brock (Canadá) y la Universidad Metropolitana de Mánchester (Reino Unido) y se ha centrado en conocer cómo reacciona el hueso ante diferentes tipos de actividad física en mujeres posmenopáusicas, a fin de contar con nueva evidencia que permita mejorar las estrategias de prevención de la salud ósea.

Durante la menopausia, la disminución de los niveles de estradiol favorece una pérdida progresiva de masa ósea y aumenta el riesgo de osteoporosis y fracturas. Además, esta reducción hormonal podría afectar a la capacidad de los osteocitos, las células encargadas de detectar los estímulos mecánicos, para responder adecuadamente al ejercicio.

Así, los investigadores han contado con 13 mujeres posmenopáusicas físicamente activas para examinar las diferencias metabólicas óseas después de realizar una sesión de carrera interválica de alta intensidad, compuesta por ocho bloques de tres minutos, y otra de fuerza, basada en 10 series de 10 sentadillas con énfasis en la fase excéntrica del movimiento. Ambas sesiones se llevaron a cabo en días diferentes.

Para valorar la respuesta del organismo, el equipo obtuvo muestras de sangre antes del ejercicio y 24 horas después de cada sesión. Los resultados muestran que, 24 horas después del ejercicio, la sesión de fuerza produjo una respuesta más pronunciada en varios marcadores relacionados con la actividad y la regulación del tejido óseo en comparación con la carrera interválica.

En concreto, estas respuestas se dieron en moléculas que participan en procesos vinculados con la formación, remodelado y regulación del hueso, por lo que su variación puede aportar información sobre cómo responde el tejido óseo ante distintos estímulos de ejercicio.

NO IMPLICA MEJORA DIRECTA EN LA SALUD ÓSEA

Los autores han aclarado que estos cambios no deben interpretarse como una mejora directa de la densidad mineral ósea ni como una reducción inmediata de la pérdida de hueso o del riesgo de fractura, sino que reflejan "una activación temprana de señales reguladoras durante la recuperación posterior al ejercicio".

Por ello, han señalado que se necesitan estudios a largo plazo que permitan comprobar si estas respuestas agudas se traducen en mejoras reales de la salud ósea. Aun así, el estudio sugiere que las mujeres posmenopáusicas, a pesar de presentar bajas concentraciones de estrógenos, conservan la capacidad de generar una respuesta bioquímica temprana ante el estímulo mecánico del ejercicio, especialmente tras una sesión de fuerza.

Los hallazgos refuerzan la importancia de incluir entrenamiento de fuerza dentro de los programas de ejercicio dirigidos a mujeres después de la menopausia. "Avanzar hacia una prescripción de ejercicio más precisa e individualizada podría contribuir a prevenir el deterioro óseo y favorecer un envejecimiento más activo, autónomo y saludable", ha destacado la investigadora de la UPM Isabel Guisado Cuadrado, que ha participado en el estudio.

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