Publicado 04/11/2026 10:55

Infosalus.- SEEN y AEU acuerdan criterios para diagnosticar hipogonadismo masculino asociado a edad y evitar terapias innecesarias

Archivo - Hombre en la consulta del médico.
Archivo - Hombre en la consulta del médico. - SEB_RA/ISTOCK - Archivo

MADRID 4 Nov. (EUROPA PRESS) -

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la Asociación Española de Urología (AEU) han acordado criterios comunes para diagnosticar el hipogonadismo masculino asociado a la edad y, con ello, evitar pruebas y tratamientos innecesarios para los pacientes.

En concreto, ambas sociedades científicas han materializado los indicadores compartidos a través del nuevo 'Documento de Consenso Nacional sobre el Hipogonadismo Masculino Asociado a la Edad', que se ha presentado durante la reciente celebración en Santiago de Compostela (La Coruña) del 67º Congreso de la primera y que tiene el objetivo de diferenciar a la enfermedad de otras entidades y favorecer un abordaje individualizado.

"Uno de los principales retos del hipogonadismo masculino asociado a la edad es diferenciarlo de los cambios propios del envejecimiento y de otras enfermedades que pueden presentar síntomas similares", ha sostenido al respecto la miembro del Grupo de Trabajo de Gónadas, Identidad y Diferenciación Sexual (GIDSEEN) de la SEEN y primera autora del informe, la doctora Mireia Mora Porta, quien ha añadido que, "por ello, es fundamental establecer unos criterios diagnósticos comunes que permitan identificar correctamente a los pacientes".

De este modo, la guía actualiza el anterior consenso publicado hace 16 años y propone un algoritmo diagnóstico que integra confirmación bioquímica y orientación etiológica, incluyendo un diagnóstico diferencial y la exclusión de causas secundarias. Ello en relación con una afección clínica compleja e infradiagnosticada en hombres de edad avanzada, caracterizada por niveles bajos de testosterona y un impacto multisistémico.

Así, entre los síntomas y manifestaciones clínicas, que pueden solaparse con el envejecimiento fisiológico y con comorbilidades prevalentes, se engloban, a nivel sexual, la reducción de las erecciones matutinas, la disminución de la libido y la disfunción eréctil. En el ámbito físico, el paciente suele presentar cansancio generalizado, pérdida de fuerza, reducción de masa muscular y aumento de grasa visceral; mientras que también se producen alteraciones del estado de ánimo y dificultades de concentración, e igualmente pérdida de vigor y trastornos cardiometabólicos asociados. Por ello, la patología representa un motivo de consulta frecuente en Atención Primaria y en las especialidades de Endocrinología y Urología, a lo que se añade el incremento exponencial del consumo de testosterona en entornos no médicos con fines estéticos o deportivos. Sin embargo, el tratamiento sustitutivo no está indicado en varones sin un diagnóstico clínico y bioquímico confirmado.

RELACIÓN ENTRE DÉFICIT DE TESTOSTERONA Y ENFERMEDADES METABÓLICAS

En este sentido, el documento muestra "la estrecha relación entre el déficit de testosterona y las enfermedades metabólicas", y es que "entre el 30 y el 50 por ciento de los varones con diabetes tipo 2 o síndrome metabólico presentan hipogonadismo, y los hombres con obesidad registran concentraciones de testosterona un 30 por ciento inferiores -una reducción equivalente a casi tres décadas de envejecimiento-, superando el 75 por ciento de prevalencia en casos de obesidad de grado 3".

A tenor de lo expuesto, el consenso recomienda que antes de instaurar el tratamiento hormonal sustitutivo, se aborden los factores reversibles que puedan contribuir al déficit de testosterona. Para ello, se recogen cuatro líneas principales de actuación, basadas en la modificación del estilo de vida; la pérdida de peso en pacientes con sobrepeso u obesidad; la revisión de medicamentos que puedan interferir en la producción o acción de la testosterona, y la especial atención al uso de opioides, glucocorticoides crónicos y agentes anabólicos.

Junto a ello, se apuesta por restringir la determinación de testosterona a pacientes con síntomas compatibles y determinadas condiciones clínicas, entre las que se encuentran la diabetes tipo 2, la obesidad y el síndrome metabólico, la osteoporosis, la enfermedad renal crónica, VIH con pérdida de peso, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) moderada o grave, la infertilidad y las patologías hipofisarias.

Los umbrales de confirmación y el algoritmo diagnóstico también son analizados, y que se establecen tres de decisión de testosterona total (TT): "TT > 12 nmol/l (346 ng/dl), que descarta el diagnóstico de hipogonadismo masculino; TT < 8 nmol/l (230 ng/dl), que establece un diagnóstico probable y muy sugestivo de la enfermedad; y TT entre 8 y 12 nmol/l (230-346 ng/dl), que requiere la evaluación complementaria de la testosterona libre calculada (TLc)". "En caso de niveles bajos, estos se deben confirmar con una nueva determinación al menos separada de la primera 2-4 semanas", añade.

Por último, el informe aboga por un tratamiento individualizado, al contemplar distintas formulaciones de testosterona (inyectables de acción corta y prolongada, y geles transdérmicos), con diferentes pautas y necesidades de monitorización. Además, se propone una prueba terapéutica de seis meses con testosterona en gel transdérmico, especialmente en pacientes de edad avanzada o frágiles, ya que la formulación permite suspender la terapia con mayor facilidad si aparecen efectos adversos.

De cualquier forma, "no todos los síntomas asociados al envejecimiento masculino responden a un déficit de testosterona, ni todos los pacientes con niveles bajos de esta hormona necesitan tratamiento", ha explicado el coordinador del Grupo de Trabajo de Andrología de la AEU y participante en la elaboración del documento, el doctor Josep Torremadé, al tiempo que ha afirmado que "es fundamental realizar una valoración clínica individualizada, identificar las posibles causas y abordar aquellos factores que puedan ser reversibles antes de plantear una terapia hormonal".

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