Publicado 16/10/2026 04:44

Siete de cada diez trabajadores peruanos siguen en la informalidad, según un estudio de UNIR

Trabajadores del campo peruanos
Trabajadores del campo peruanos - UNIR

    LOGROÑO, 16 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Siete de cada diez trabajadores peruanos continúan desarrollando su actividad laboral en la informalidad. Esta realidad, lejos de ser una estadística más, condiciona los ingresos, las oportunidades y la protección social de millones de personas, según revela el informe 'La otra cara del trabajo en el Perú: radiografía del empleo informal según la Encuesta Permanente del Empleo. EPEN 2024', elaborado conjuntamente por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), la Escuela de Posgrado Newman y la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS).

   La investigación, coordinada por el docente de UNIR José Antonio Clemente Almendros y desarrollada junto con Yvan Díaz, de la Escuela de Posgrado Newman, y Yudit Zulema Espinoza, Jhanely Marlit Dávila y Norma Constanza Velásquez, de la UCSS, ofrece un completo diagnóstico acerca de la informalidad laboral en Perú a partir de los datos de la Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN 2024) del INEI.

   Los resultados muestran que el 69,33 por ciento de la población ocupada trabaja en condiciones de informalidad, mientras que solo el 30,67 por ciento accede a un empleo formal. Además, el estudio advierte que la informalidad registró un ligero incremento respecto al año anterior, confirmando que continúa siendo uno de los principales desafíos estructurales del mercado laboral peruano.

   La investigación pone de relieve profundas desigualdades territoriales. En las zonas rurales, la informalidad afecta al 93,3 por ciento de los trabajadores, una cifra que contrasta con el 65,8 por ciento registrado en las áreas urbanas. Por regiones, el Norte presenta los niveles más elevados de empleo informal (71,8 por ciento), seguido por Oriente (71,16 por ciento) y el Sur (70,12 por ciento), mientras que Lima y Callao muestran la menor incidencia, con una tasa del 60,85 por ciento y la mayor proporción de empleo formal del país.

LA PRECARIEDAD LABORAL AFECTA MÁS A JÓVENES Y MUJERES

   La dimensión generacional es otro de los datos más relevantes. El informe concluye que los jóvenes enfrentan las mayores dificultades para acceder a empleos de calidad. El 87,22 por ciento de las personas entre 14 y 24 años trabaja de forma informal, lo que implica que la mayoría inicia su trayectoria laboral sin acceso a seguridad social ni derechos laborales básicos. Según los investigadores, esta situación contribuye a perpetuar ciclos de precariedad que pueden extenderse durante toda la vida laboral.

   Las brechas de género también persisten. El estudio señala que el 71,25 por ciento de las mujeres ocupadas se encuentra en la informalidad, frente al 67,58 por ciento de los hombres. Además, las trabajadoras informales concentran los niveles salariales más bajos: cerca del 58 por ciento percibe ingresos inferiores a una remuneración mínima vital.

EDUCACIÓN Y ÁMBITO EMPRESARIAL

   Uno de los mensajes más contundentes de la investigación es la estrecha relación entre educación y calidad del empleo. Mientras que entre los trabajadores informales predominan quienes cuentan con educación secundaria o primaria, los empleos formales se concentran principalmente entre personas con formación universitaria o de posgrado. Los datos corroboran que la educación superior actúa como un importante factor de protección frente a la informalidad, aunque su acceso continúa condicionado por desigualdades territoriales y socioeconómicas.

   La estructura empresarial también influye de forma determinante. Más de la mitad de los trabajadores informales desarrolla su actividad en microempresas y un tercio lo hace de manera independiente. En contraste, las grandes empresas concentran más de la mitad del empleo formal. Este patrón evidencia la necesidad de fortalecer la productividad, competitividad y capacidad de crecimiento de las micro y pequeñas empresas para impulsar procesos sostenibles de formalización.

INGRESOS INFERIORES A LA REMUNERACIÓN MÍNIMA VITAL

   El informe señala otro aspecto preocupante, el relacionado con los ingresos. Más de la mitad de los trabajadores informales gana menos de una remuneración mínima vital, mientras que apenas una minoría supera este indicativo. Entre los trabajadores formales, por el contrario, los salarios más altos tienen una presencia significativamente mayor, lo que confirma la relación directa entre formalidad, productividad y bienestar económico.

   Para los autores, la informalidad no debe entenderse únicamente como un problema laboral, sino como un fenómeno multidimensional que afecta a la productividad, la competitividad, la inclusión social y las oportunidades de desarrollo del país. En ese sentido, el informe plantea la necesidad de impulsar políticas públicas diferenciadas por territorio, género, edad y sector económico, alineadas con las nuevas tipologías de informalidad promovidas por el Ministerio de Trabajo y con las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

ANÁLISIS DE LA INFORMALIDAD DEL SECTOR TURÍSTICO

   Este nuevo trabajo consolida una línea de investigación desarrollada conjuntamente por UNIR, la Escuela de Posgrado Newman y la UCSS sobre uno de los retos socioeconómicos más importantes del país. En diciembre de 2025, las tres instituciones presentaron el estudio 'Turismo en Perú: perfil y retos del empleo informal', que evidenció cómo factores de edad, el género y nivel educativo influyen en la formalidad laboral y en el tipo de actividad desarrollada dentro del sector turístico peruano.

   Esta investigación ya alertaba sobre la necesidad de impulsar políticas específicas para reducir la informalidad y mejorar la calidad del empleo. Un desafío que vuelve a ponerse de manifiesto en esta nueva radiografía del mercado laboral peruano, llamada a promover la reflexión y la adopción de medidas que favorezcan un modelo de desarrollo más justo, inclusivo y competitivo.

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